Reflejos
José junto con su esposa Irma tendrían, para su sorpresa (y para sorpresa de los médicos,
también) una pareja de mellizos. Era algo sumamente raro, y a la vez para el médico, algo
totalmente aterrador. Lo que más llamó la atención a las enfermeras y a los guardas era que cada
movimiento que uno de los niños hiciera, sería imitado por su hermano, sin contar en ningún
momento con alguna excepción a su regla.
Los mellizos crecieron, tuvieron una vida perfectamente normal y sincronizada, aunque por alguna
extraña razón siempre caminaban la misma cantidad de pasos, lo cual les resultaba ambos extremadamente molesto a los dos sobre todo cuando intentaban practicar deportes o caminar rumbo a algún lugar separados. No era una escena de extraña ocurrencia, que antes de llegar a un lugar uno de los mellizos se quedara en la entrada porque no podía caminar más pasos, como si sus pies estuvieran atados al suelo como si fueran estos unos pesados bloques de cemento. Y así pasaba alguno de los mellizos atrapado en algún lugar por culpa que su hermano no se moviere o en una situación desventajosa. Entre ellas podríamos comentar la vez que el Juan, uno de los mellizos, fue
con sus amigos a un bar y para su sorpresa su hermano dio dos pasos menos de los necesarios para
entrar al lugar. El se encontró entonces en la puerta de dicho bar, bajo la lluvia (puesto que
era un día de tormenta, tal vez la peor en varios años) mientras su hermano dormía en la cama.
O por cierta vez que Pedro, el otro mellizo, casi muere porque el hermano dudaba entre dar un
paso más o un paso menos hacia algún lugar cuando el otro estaba al borde del precipicio.
Con el tiempo, la madurez, la razón, conocer un poco más el mundo y forzar al médico a que les contara lo extraño de su vida le hizo dar cuenta a dichos hermanos que, en realidad, todos los que vivian ese mundo tenían un clon (en este caso, ellos dos eran clones) que imitaban todos sus movimientos, y tal vez eso les ayudo a entender la expresión de espanto del médico al verlos. Eran una falla de la mecánica de ese mundo especular, tal vez tan perfecto hasta entonces que solo había
pasado dos veces en la historia.
'Donde la persona vaya, su reflejo hará lo mismo en el extremo opuesto del mundo.
Esto es lo que condicionaba a todos en esta existencia; nadie vive sino para no perjudicar
a su clon y nadie vive sin ser potencialmente perjudicado por su reflejo. Y al fin y al cabo,
nadie sabe si se controlaba su vida o su vida era controlada desde el otro extremo del mundo.'
Les dijo el médico.
Las palabras repercutieron bastante en ambos, al saber que sus vidas estaban tan profundamente
interrelacionadas que uno podría matar al otro. Y de allí nunca se movieron.
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Epílogo
La idea de un mundo especular no me pertenece; una vez un amigo mío (Rodrigo) me lo
comentó como una posible idea para hacer una historia que el no quizo hacer porque es muy vago
y básicamente me dejo la idea como para hacer lo que yo quisiera. La verdad no la pensé muy bien
así que esto fue medio lo que pensé que me gustaría, medio lo que salió.
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