lunes, 12 de mayo de 2014

Reseña del libro: El Club de los Corazones Solitarios. Por Eliana Juarez.


 EL CLUB DE LOS CORAZONES SOLITARIOS. - ELIZABETH EULBERG





















Pueden leerlo en formato PDF (y descargarlo también, ¿por qué no?), haciendo click ACÁBueno, antes de empezar con la reseña quiero dedicarles a ustedes un saludo y agradecerles por tomarse el tiempo de leer (el blog, la entrada, etc.), no publico muy seguido por situaciones rutinarias que me impiden tomarme un segundo por lo menos para escribir de a poco todos los días. Pero hoy, encontré el espacio y acá estamos.

Terminé de leer este libro de 180 páginas ayer, me sorprendió bastante la escritura de la autora porque describe todo por lo que uno se podría interesar cuando lee el libro. Pero... Antes de dar mi opinión personal, quiero contarles un poco de qué trata el librito mágico de The Lonely's heart club.

La historia cuenta sobre una chica con una familia muy particular, los padres de esta familia tienen un fanatismo extremo por The Beatles ( la banda británica de Liverpool ), de hecho es casi como una religión, puesto que le ponen los nombres femeninos de las canciones a sus hijas: (Lovely) Rita, Lucy (In the sky with diamonds) y, el nombre de la protagonista, Penny Lane.
La familia Bloom, que así era el apellido, vive en Parviews, Illinois (Estados Unidos) y los señores de la casa, es decir el Sr. y la Sra. Bloom se conocieron el día de la muerte de John Lennon (1980) en un parque en Chicago.
   Rita y su hermana Penny, asisten a la escuela McKinley. Penny tiene una mejor amiga que la apoya en todo, llamada Tracy, ambas hablan mucho de Diane, la que anteriormente había sido la mejor amiga de Penny pero la traicionó cuando se puso de novia en primer año con Ryan, un chico. Y jamás le volvió a hablar. Y digo jamás, por no decir " hasta que Diane y Ryan dejan de ser pareja" porque cuando cortan, Diane vuelve arrastrándose (simbólicamente, claro) hacia Penny.
 Pero Penny también tiene un chico que le gustaba, como todas las chicas que iban a la escuela McKinley, de hecho Tracy (su mejor amiga) tenía una lista completa. En cambio Penny se fijaba en un solo rostro masculino y sexy, el de Nate Taylor, un chico que no va al colegio McKinley pero que conoce a Penny desde toda la vida.
 Ahora bien, todo color rosa, todo muy lindo el planteo, pero... La acción pasa cuando Penny decide entregarse sexualmente a Nate (que en ese momento vivía con sus padres en el sótano de la familia Bloom). Cuando ella se decide, ya teniendo una previa preparación (camisolín, bata y mentalización) baja al sótano para encontrarse con la escena más caótica del mundo, Nate estaba a punto de tener sexo con otra chica y Penny estaba ahí sin su bata, que había dejado caer cuando entró al sótano diciendo: ¡Sorpresa!
Pero la sorpresa se la llevó ella, y a partir de esto decide crear un club, el Club de los Corazones Solitarios (CCS) que consistía en dejar de salir con chicos durante todo el período que se hayase en el instituto McKinley. Al principio era la única socia, pero a medida que pasa el tiempo se van sumando chicas del colegio, hasta convertirse en un gran grupo de chicas. Lo que provoca una completa revolución en el colegio, con el director enojado, los chicos ofendidos y las chicas que no estaban en el club todas histéricas molestando a Penny.

En lo personal, me gustó muchísimo el libro, a pesar de haber tardado en leerlo (por cuestiones personales) una vez que empezás lo tenes que terminar. Y a medida que lo iba leyendo me enganchaba más y más.
Amé los personajes del Sr Bloom y Tracy, que me fueron los más "interesantes" a parte de Penny Lane, y por demás está decir que fueron los más divertidos, ellos le agregaron ese toque divertido que tiene que tener un libro.
 Es muy dinámico a la hora de leerlo y no es difícil, mucho más dinámico si amás a The Beatles (igual que yo), cada "división" tiene nombre  y una parte de alguna canción, por ej. el primer capítulo es " Yesterday , love was such an easy play to game"
 Después de eso, los personajes que me cayeron mal fueron Rosaana ( una tipa super chusma) y Todd (un tipo sin personalidad, re pesado)


Bueno, espero que les haya gustado la reseña de este libro, que lo lean y que me comenten qué opinan uds!


Muchas Gracias por leer!!

Atte. Eliana

jueves, 27 de febrero de 2014

Escritura personal- Continuación.

Bienvenidos hoy a la lectura caminante, hoy les traigo el Capitulo 3 de la historia que estoy escribiendo. En la que Carla, una artista muy ocupada en su trabajo. Se encarga de exponer en galerías y vender sus obras, pero en uno de sus viajes, pasa lo que jamás se hubiese imaginado. El chofer del remis cambia de rumbo repentinamente y ella se ve atada a un círculo vicioso del que difícilmente podrá salir...
 ¿Están listos para leer? Adelante.


Capítulo 3

No podía permitirme esto, yo no soy un objeto, no soy algo que alguien pueda tomar así como así. Me voy a dar valor a mi misma, pensá Carla, ¡Pensá! Estoy en blanco, siento que no existo. Me quedo inmóvil esperando la oportunidad, sabiendo que me la puedo tragar peor si me sale mal. Es arriesgar, es un todo o nada. Pero no pienso ir directamente al nada, voy al todo. ¡Vamos Carla! ¡Vamos! ¡Vos podes! Me doy aliento, pero no funciona. Estoy en shock.

- Mira Mapache, pedí que hay efectivo de sobra- Le dijo el muchacho apurando al gordo Mapache. Sí, era obeso y tenía la piel grasa, en la cara tenía una espesa capa de pelo que parecía pelo púbico. Llevaba el cabello oscuro y graso atado con una goma negra. Era repugnante. ¿Por qué no me di cuenta de que me llevaba un asco de persona? Carla, Carla... Siempre tan inmersa en tus cosas.

- Quiero diez mil, negro.

- Tomá gordo, damela.- Le dijo mientras le daba una bolsa aparentemente de lienzo marrón, parecía llena de objetos, pero yo sabía que era lo que contenía, el dinero. Mapache tomó la bolsa de un manotazo, la abrió de manera que solo él podía ver el contenido, la volvió a cerrar y miró fijamente al muchacho.

- Estos no son diez mil, a mi no me cagues pendejo.- Le dijo furioso.

- Pache, no te calentes, son diez mil en serio. Contalos.


- ¿Contarlos?¿Vos me estas cargando pelotudo? No hay tiempo.

- Bueno gordo, confiá.- Le dijo, y sonrió por haber reiterado la frase que había usado Mapache.

- No es que no confíe, el tema es que tengo cosas que arreglar ¿Entendes? Y la guita es poca. Si la queres, poné.

- Tomá - Dijo el muchacho, y le dio otra bolsa. Esta vez el gordo quedó satisfecho y con una sonrisa maliciosa, sacó un arma.

- Ahora vos, pendeja, me vas a escuchar muy bien... - empezó a decirme mientras me apuntaba.- Ahora este pibe es tu dueño, vas a hacer lo que él te diga. ¿Oíste? Si no... Este amiguito te va a volver a visitar, y... ¿Sabes qué? Se me ocurre también usarte para garchar, total ... Vos aprendés a hacer caso y yo disfruto - Me tomó del pelo con fuerza inclinándome hacia su ingle. ¡Que horror! El gordo es un asco, un violador.

- Che, che, corta la emoción Mapache. Ahora es mía. - Le dijo el muchacho.

- Bueno, encargate vos.... Y ahora bajate que me tengo que ir.

 El tipo se bajó y me abrió la puerta. Yo estaba descompuesta del miedo, de un minuto a otro Mapache tenía modales. Qué ácido, el tipo que me acaba de amenazar con violación y muerte me abre la puerta amablemente para que salga de su taxi. Cuando me dispongo a salir, él me toma de los hombros y con un rápido movimiento manipula mi torso sobre el asiento dejandome mirando hacia abajo y con el trasero para libre acceso. Intento luchar pero él me sostiene fuertemente los brazos, y con una mano mete su mano en mi bolsillo, saca algo que parece ser papel y se lo mete en el bolsillo, recién ahí me libera y mi pánico aumenta. Sintiéndome humillada y ultrajada me incorporo lentamente, dandome la vuelta y topandome con la cara asquerosa del Mapache abusador. Me sonríe, perverso.

- Te tenía que cobrar el viaje bonita - Me dice guiñandome un ojo. Nunca vi algo más asqueroso y ridículo que este tipo, pensé. Y rápidamente me alejé de él.
  El gordo se subió al coche y se fue, dejandonos al tipo y a mi en el medio de la nada.

- Gordo garca, hijo de puta. ¿Y ahora cómo mierda salimos de acá? - Decía el pibe desesperado. Distraída estaba yo, cuando me doy cuenta de que Mapache se había llevado mis cuadros.
  Caí al piso, mis cuadros son mis hijos. Me largué a llorar.
 

La mirada de Catalina - Parte dos. Por: Florencia Aguilar

Bienvenidos otra vez, hoy les traigo la segunda entrega de "La mirada de Catalina" una historia basada en un sueño de la autora Florencia Aguilar . En la primera parte Catalina había estado muy emocionada por conocer al héroe, pero cuando al fin lo logra ver salvando a una joven de una caída a grandes alturas los vecinos empiezan a gritarle cosas horrendas al héroe. ¿Catalina se dará cuenta de quien es realmente su héroe? 

La mirada de Catalina - Parte dos.


Me quede pensando toda la tarde si era solo la ignorancia de ellos lo que difamaba su nombre o solo es que no entendían sus acciones, como en la antigüedad que te castigaban si eras nuevo, diferente o inusual. Me encanta todo eso, creo que se que esta mal todo lo que dicen que hizo pero por algo lo habrá hecho. Sin darme cuenta lo estoy defendiendo, debe ser la impotencia del momento. Quisiera convencerme por mi misma, ver los hechos ante mi. No que un tipo que se cree mejor que yo diga mentiras, mi intuición dice que son puras mentiras. Espero no equivocarme, aunque mis pensamientos siguen ambiguos por ahora.
- Hey, ¿A donde vas?

- Voy a subir un momento, quiero buscar si hay libros o algo así en este lugar.

- Me miro con un poco de inseguridad- ¿Queres que te acompañe?

- Como quieras, puedo sola y todavía no tocaste tu comida.- Le dije a mi amiga Nathalie con una pequeña sonrisa, para que no se preocupara.

-Bueno, por tu respuesta se que queres tranquilidad. Voy a comer, ten cuidado Catalina.- me dijo con una pequeña sonrisa también.

-Espera... ¿ En serio crees que el tipo de la leyenda de verdad es malo? - Una mujer me clavo los ojos como si pretendiera desear que muriera - Eh... Yo tengo que irme-

- ¿Catalina?

Subí las escaleras y me metí por la habitación, parecía una biblioteca o daba por su aspecto. Me acerque a un pequeño estante que tenia muñecos, de verdad llamaron mi atención, quise revisar mas así que tome un libro de los grandes estantes. Tome una de las sillas que estaban sobre las mesas y la acomode para sentarme, mire un poco mas el lugar y me quede observando por los grandes ventanales que tenia, sin embargo parecía deteriorado... Abandonado. No pareciera que vinieran a este lugar seguido.
  Me senté y empece a leer ese libro, no tenia ningún nombre por fuera, era de color verde y sus hojas eran cafés, por lo que era antiguo. "No es lo que crees" se llamaba, no tenia editorial ni el nombre de ningún escritor y demás. Lo cerré y me asuste por la coincidencia, sintiéndome un poco tonta por solo asustarme de un libro.
-Sabia que vendrías a investigar sobre el héroe... No te quedas con lo primero que escuchas ¿Eh? Eres terrible - Me levante de pronto, me pareció una voz familiar, bastante gruesa y de golpe un escalofrío por mi espalda, mi piel se volvió como la de una gallina.

- Ee-es usted, casi me da un infarto - No quería decirlo, pero no lo pude evitar. Normalmente me gusta mantener la calma o hacerle pensar eso a los demás. Que idiota fui.

- Jaja, ¿Acaso crees que soy un tonto? Un viejo charlatán ¿ No es así? Puedes tutearme si quieres, tranquila-

- ¿ A que se refiere con eso? Y si es por lo de esta mañana... Yo nunca quise ofenderlo, pero sabe, quise ser sincera y ser fiel a mis ideales. Ya es mi forma de pensar.

- Me haces sentir mas y mas anciano, cuando no lo soy.

- ¿ Escuchaste algo de lo que dije o vas a seguir preocupándote por algo tan insignificante? Acéptelo, ya esta mayor- Lo dije bien claro y con firmeza, no quería desviarme de lo que realmente me importaba.

- Auch, tranquila. Tus palabras son duras, actúas como si fueras un adulto ¿Acaso lo eres? Yo creo que no, eres joven y bastante determinada ¿Quieres pelear conmigo chica adulta? ¿Eh? - Me dijo en un tono obviamente desafiante mezclado con burlón. Nada borraba su sonrisa, se estaba acercando demasiado a mi.
 Me sentí bastante invadida, no sabría lo que podía hacerme, si estaba loco o algo por el estilo.

- ¿Podría darme algo de espacio? Me parece muy incomodo tenerlo tan cerca, por fav... - Me tomo fuertemente de las muñecas haciendo que me quede contra un estante.
- Me esta asustando, de verdad me esta poniendo incomoda, calma-  Me agarra fuertemente de las muñecas logrando que mi cuerpo quede contra una pared del lugar.

-¡Suélteme! ¿¡Que mierda le pasa!? - Le grite y le metí una patada en la entrepierna, callo al piso soltándome, estaba tan enojada que volví a patearlo en la boca. Me sorprendí porque no creía tener tanta fuerza, lo mire pero ya no era un hombre mayor, ya no era el... Era como un chico de mi edad.

- ¿Como es posible?- Dije con asombro.

Escupió algo de sangre, se la saco con su mano y me miro sonriendo, no dejaba de mirarme fijamente a los ojos. Sus ojos eran lilas, tan raros que quisiera arrancarlos de sus cuencas, me hacen sentir hipnotizada.


-Disculpa, es que estabas invadiendo mi espacio... No puedo entender nada, ¿Estaré soñando acaso? - Tape mi cara con las manos, solo deseando no haberme vuelto loca.

- No digas nada, solamente sígueme. Te aseguro que no es un sueño- Tomo mi mano y yo me zafe.
- Espera... Yo no te sigo si no me dices a donde vamos.
- No seas aburrida, lo que pasa es que no hay tiempo de explicaciones- Sonrío picaramente
- ¡Ahí esta ese hijo de puta! ¡Voy a matarlo! - Dijo la voz de un hombre.
- Yo escuche que la niña estaría aquí, todo esto es un complot- Dijo la voz de una mujer, se oyó un grito desde afuera de la biblioteca.
- Ven conmigo, corre o te harán daño también - Sus ojos se volvieron mas claros.
- Saca ya esa estúpida sonrisa de una vez - Lo tome de la mano pero no podía fingir que me molestaba seguirlo, sentía que el me había metido en todo esto. Se le notaba muy feliz que cediera a irme con el.
- Nos fuimos corriendo y aparecimos en lo que parecía un pasadizo de piedras, no se veía muy bien, caía algo de agua por las paredes y el piso estaba mojado. No me sentía asustada, la verdad es que nunca me había sentido así.


martes, 25 de febrero de 2014

La niña de plástico

Hola otra vez y sean bienvenidos a un nuevo pasaje de hoja. En esta oportunidad voy a publicar un cuento que hice hace mucho. Trata sobre una niña incomprendida, María. Este cuento no solo hace ver la realidad que viven millones de niñas y niños en el mundo, si no que también le da una nueva percepción al mundo, haciéndonos fantasear con un mundo de personas hechas con materiales como cartón, papel, plástico y vidrio. "La niña de plástico" te hará ver el mundo, con los ojitos de la inocencia.

La niña de plástico


-Touché- Escuchaba otra vez la niña de plástico, siempre perdía. No le gustaba el esgrima. Su padre de tela le decía que debía saber cómo defenderse, y ante cualquier personaje de variado material, el esgrima era la defensa apropiada, puesto que el espadín atravesaba  la mayoría de los objetos con los que estaban hechos los habitantes del pueblo, ¿Por qué cada uno de los vecinos debía saber esgrima? se preguntaba María.
- Todos saben defenderse María y el esgrima te ayuda a concentrarte y visualizar bien el objetivo. Saber escapar del ataque enemigo y entrelazar un camino imaginario para tocar al rival. Es también, un muy lindo hobbie...- Le seguía explicando la madre de vidrio cada vez que la niña de plástico preguntaba. Aunque le diera una explicación, o algún motivo particular, ella sabía que no servía de nada saber esgrima. Cada material es atravesado por el arma pero no lastimaba realmente. El cartón, el papel y demás materiales humildes quedan intactos si los pasas de lado a lado con una aguja, aunque con un pequeño orificio. Con ellos, es inútil. Y con los demás materiales también ¿Cómo un espadín iba a traspasar vidrio? ¿O hierro?
   María no le veía el sentido, pensaba que la gente era tonta por seguir algo tan ciegamente sin siquiera haberse preguntado alguna vez si eso les servía realmente de algo, y si lo hacía... ¿Les llenaba el espíritu?
  "El pueblo está loco" , pensaba María.
 " María está loca", pensaba todo el pueblo. Y todo porque simplemente ella, una niñita, había cuestionado lo que ningún otro habitante había pensado siquiera en animarse a hacer.

María la rara. María la distinta. María la enemiga.
María, la que no sabe esgrima.

 

La mirada de Catalina

Les doy la bienvenida a todos, hoy les traigo conmigo una historia en la que se van a poder perder. Una historia de esas que la gente llama "de fantasía", aunque tiene un giro muy inesperado, que te hace saltar de la silla. En esta primera parte de "La mirada de Catalina" , la protagonista anónima se llevará una sorpresa enorme cuando la gente del pueblo comienza a gritarle a un héroe que salva a una mujer de la muerte por caer desde un balcón.
 La autora es Florencia Aguilar y nos envió su blog ( Hacer click aquí) para que pudiéramos publicarla. Si quieren leer la segunda parte de esta historia pueden entrar al enlace y disfrutarla a penas terminen de leer la primera parte, o también pueden esperar a mañana, que será publicada.
Sin más que decir, los dejo con estos textos.


La mirada de Catalina

Primera parte


Estábamos muy felices comiendo en aquella estación de servicio, cuando nos pidieron volver al hotel para cuidar a los niños, esa era nuestra condición de pasar gratis las noches en este tétrico hotel. Pero mis amigas y yo, no estábamos precisamente por la estancia, estábamos ahí por una leyenda que iba rondando sobre un héroe enmascarado que te sacaba de la rutina, que te defendía y ayudaba, solo estaba en ese hotel en la noche o el día él aparecía para ayudarte.
 En fin después de cuidar a los niños contándoles esas historias de aquel héroe querían venir más seguido a este hotel, de apariencia la verdad da escalofríos pero por dentro es muy cálido y tranquilo, ¿Por qué existiría alguien así en este lugar? Esto no encaja ni girando las piezas, pensé.
 Al terminar de cuidarlos, cayó la noche y cada una de nosotras se fue a sus habitaciones. En la mañana se escuchó un grito desgarrante de una de las habitaciones, pero fue como si estuviera afuera de ella. Rápidamente y sin pensar me fui a ver lo sucedido, quise meterme en la habitación pero la puerta parecía trabada. Me asome a la ventana de la otra habitación, salí al balcón y desde el balcón de enfrente, se podía ver que era una mujer que estaba a punto de caer, sujetada justo a la orilla, muy agarrada de las rejas de aquel balcón. Parecía haberse resbalado por el agua de la lluvia que no paraba ni un segundo y cada vez parecía más fuerte. Me quise acercar todo lo que pude pero mis brazos no podían llevar y sentía que iba a caerme de esos siete pisos, derrepente veo algo negro, no podía creer lo que estaba viendo era como la forma de un hombre que estaba justo en el techo.
 Se tiro, creí que moriría, que caería justo en el suelo pero voló, no se como lo hizo aterrizo justo en el balcón de la mujer. La ayudo a subir, anonadada lo primero que pensé fue - ¡Es... Es él, el héroe de la leyenda!- La gente lo miro con miedo, creo que hasta con odio y yo no alcanzaba a entender lo que pasaba, ya tenia a la leyenda en carne y hueso porque iba a preocuparme por eso, hasta que empezaron a gritar que era un maldito, un ladrón, un degenerado. Él los miró con casi el mismo odio, la mujer no podía entenderlo tampoco, ella solo estaba allí por unos día al igual que yo y mis amigas.
 El hombre enmascarado, todo vestido de negro y mojado, dejo a salvo a la mujer y se fue por el balcón, se esfumo de mi vista, de la vista de todos. Fui corriendo y sin evitar mis grandes impulsos grité - ¿Pero qué no acaban de ver lo que pasó? Él la salvó... No entiendo... ¡¿ Por qué empezaron a armar todo ese escándalo?!- Todos me miraron extrañados, no quería hablar.
 Como se nota que no eres de este lugar niña, ¿Sabes? Él se aprovechó de mi novia, le hizo pensar que era yo y... Oh por dios, no puedo continuar con ese relato, solo te digo que no tienes idea de quien es ese tipo, tal ve de lo hallan pintado de héroe pero es solo un bastardo que usa magia negra - Un muchacho de unos 20 años, alto, pálido, obviamente pertenecía a aquel pueblo en donde estaba el hotel - Mira yo no soy ninguna niña, tengo 16 años y puedo cuidarme sola, ¿Y qué es eso de magia negra?, ¿Alguien puede explicarme lo que sucede en este lugar?- Dije con un tono de ira, confusión también y casi gritando - Jaja, niña no creo que deberías meterte en esas cosas, es peligroso para alguien que no entiende ni con lo que pretende saber. Si fuera tu volvería a mi ciudad y así estaría más tranquila - Me lo dijo con una gran sonrisa. Lo mire con extrañeza de arriba abajo, era aun hombre mayor, de gran galera, vestido muy elegante. Tenía olor a tabaco y unos ojos marrones casi naranjas, daba miedo verlos, al menos a mi sí - ¿Y usted quién es? - Le pregunté con voz desafiante aunque en realidad me sentía algo intimidada - Jum, yo soy el dueño de este hotel. - Me respondió mirándome fijamente y su cara estaba muy seria. Se hizo un silencio, tragué saliva y respondí con voz temblorosa- ¿Qué pruebas tiene usted que "alguien como yo" pueda creer? Mire, yo no me creo esos cuentos de la magia negra, transformaciones, disfraces y lo que sea. Eso es solo la mente jugandote juegos. Me miraron como si hubiera matado a alguien, pensé, a lo que me contesta el hombre mayor- Si tu pudieras ver lo que es capaz de hacer ese tipo... Mira mejor vete a comer algo y luego sigo con todo esto, estamos muy alterados para historias. Queremos un poco de tranquilidad así que apacigüemos las aguas, ¿No es cierto?- Aliviados por la palabra de aquel dueño todos se fueron un poco más tranquilos, excepto yo, sentía que ese tipo no quería ser honesto con lo que pensaba. Quería convencerme de algo que no era.





¿Qué opinan de la historia? Pueden enviarnos sus textos al correo ely_eva_10@hotmail.com.

Salute!

Escritura personal


 A continuación voy a compartir con ustedes, una historia que empecé el año pasado y guardé. No tiene título y aún no está terminada pero, quiero compartirla con ustedes.

Empieza así...

 Capítulo 1.


Ella estaba asombrada, le encantaba la idea de encontrar a esa persona ideal, ese complemento que tanto había anhelado pero que rechazaba por miedo al dolor. Es incoherente tenerle miedo a un sentimiento, y más si es tuyo. Está ahí a tu alcance, no significa que se pueda controlar, pero sí podes elegir como estar. Yo sé que parece ser lo mismo, pero no lo es porque cuando controlas algo te enfocas en lo negativo o positivo del asunto. Si piensa en lo negativo, por más que no lo desee lo está atrayendo. Pero siempre estamos ahí, frente a nuestra negatividad pensando en "esa persona" que no nos presta atención o que nos trata mal, y nos ponemos a escuchar música deprimente o ver una película romántica con final trágico, eso no nos sirve es como auto-destruirnos.  Usar nuestros sentimientos para confundirnos, eso es lo que logramos.
 La gente es así, romántica, les gusta amar y sufrir, les gusta sentir y eso quiere decir que les gusta vivir. Carla era así, romántica y sentimental, se la pasaba soñando con despertar en la cama un día y que al lado esté el amor de su vida, pero el sistema tenía otros planes para ella.
Esa señorita gozaba del placer de pintar y como artista que busca tener un nombre reconocido se esforzaba al máximo buscando galerías en donde exponer. Publicaba sus obras esperando que a las personas les gustara lo que hacía y a esas otras que les sobraba la plata.
 Ese día le dolía la cabeza y estaba preocupadísima, se había levantado temprano para preparar todo, tenía una enorme lista donde decía qué debía hacer, qué debía llevar y como deberían de salir las cosas. Un error recurrente, puesto que nunca nada salía como lo había anotado. Viajaba en el remis que había reservado con anticipación, tenía que viajar en un coche compartido porque privado le salía más caro. Iba con un hombre que tenía cara de pánico y la miraba con los ojos extremadamente abiertos, tanto, que llegaba a intimidar. El hombre estaba sentado del lado izquierdo del auto en la parte trasera, en el medio iba Carla y del lado derecho viajaban, cómodos y seguros, tantos cuadros como sería posible que entraran. Los demás acompañaban al conductor en la parte de adelante.
 Estaba lloviendo, lo que hacía que ella estuviese aún más nerviosa, el mismo día de la inauguración tenía que acomodar todo ella sola y eso que no vivía muy lejos del lugar. Pero se le hacía imposible trasladar sus cuadros en colectivo, mucho menos a hora pico. A unas cuadras de Av. Rivadavia el hombre que estaba sentado al lado de Carla se bajó, dejándola con el chofer completamente solos. 

- En cinco cuadras, por favor.- Dijo, aunque el conductor no le contestó, sabía que la había escuchado pero aún así él no se había molestado ni en mirarla por el retrovisor, actuando como si ella no estuviese allí. Al estar tan cerca del lugar, Carla decidió revisar que esté todo en orden (Ya saben... Mujeres compulsivas del orden y el control) Metió su mano explorando cada parte de su bolsillo buscando el papel con la lista en la que había anotado todo, hasta que por fin chocó con un trozo de papel arrugado, lo sacó y su alivio se transformó al ver que era solo un pañuelo usado. Siguió buscando eufórica en todos los bolsillos que tenía, el de la campera, del pantalón, cada parte de su bolso... Nada, no encontraba ese maldito papel escurridizo y se estresaba cada vez más y más. 
 Distraída por el papel escapista fue incapaz de notar que el chofer no frenó en su destino, siguió hasta un barrio con fama de ser peligroso, el coche se detuvo. 

 Carla levantó la vista, sin aún darse cuenta de que estaba en un lugar desolado. 
- ¿Cuánto es?- le preguntó, pero él seguía sin contestar. En silencio y paciente, ni la miró. 



Capítulo 2

Entré al auto, ahí me esperaba el viejo como habíamos arreglado. Yo estaba asustado y nervioso, no sabía que decirle ni como tenía que actuar, pero no iba a permitir que él se diera cuenta. 

- Hola Mapache - Me senté en el lugar del acompañante junto con un montón de basura, parecían cuadros robados. 
- ¿Qué tal? ¿Trajiste la guita? - Me preguntó.
- Sí, pero no vas a ver un puto peso hasta que entregues- Le contesté, haciéndome el frío.
- Ja, inteligente muchacho... - Me estaba diciendo, pero yo lo interrumpí acusándolo. 
- Ya me contaron de vos Pache, te haces el nabo y terminas siendo tremendo garca. 
- ¡Eh! ¿Cómo me vas a decir eso pibe? Vos confiá.- Me dijo, inocente. Fui un salame, nunca tendría que haber confiado. Y la piba, esa mina... Pobre, tuvo que pagar por mi inconciencia. 

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Carla creyó que le iban a afanar algo, pero no se imaginó que estaba por entrar a un círculo en el que difícilmente se iba a poder escapar.

- ¿Qué pasa? ¿Quién es él? ¿Dónde estamos? - Preguntó casi gritando, la confusión y el miedo la invadieron por completo. No paraba de decir que se quería ir y que la dejaran en paz.

- ¡Calláte pendeja! ¡Te callas sola o te cayo!- Le grito el chofer "Mapache", ella no pudo contenerse y se largó a llorar. Pero recordando lo que le habían dicho con un nudo en la garganta y litros de adrenalina corriendo por sus venas, guardó silencio considerando la posibilidad de que eso no era un robo.

- Bueno, apurá que tengo que rajar - le dijo el muchacho.
- ¿Cuánto querés por la pendejita esta?- Preguntó Mapache con total naturalidad. Y en esa pregunta se le hundió el alma, llena de angustia su cuerpo se paralizó. Sintió que su mundo se volvía gris, de pronto ningún color existía. Quería correr, escapar, pero no podía tal como un ave enjaulada, esta vez, la jaula era su mente.  ¿Qué podía hacer? ¿Gritar? ¿Huir? Prefirió callar, aún sabiendo que callaba, posiblemente para siempre.




Hasta ahí subo porque si no se hace muy largo. Cuentenme ¿Qué les pareció?

Gracias por leer!

   

lunes, 24 de febrero de 2014

Locuras de ciudad

Bienvenidos nuevamente a este blog literario. Hoy les voy a traer una poesía que fue creada desde mi interior, caminando, viajando y encontrando distintas situaciones. La poesía se fue haciendo a medida que iba viviendo y viajando, yendo a la costa, a la ruta y a la cuidad.
 Espero que la disfruten

Locuras de Ciudad.

Vamos a escribir sobre lo que no se vio,
escuchemos lo que no se oyó.
Veamos lo que paso desapercibido
y percibamos lo que no se ha sentido

Recorramos las calles de la inseguridad
para poder criticarlas con frialdad
Somos pasos que se pierden
niños que no se defienden

Volvio la mala onda en la ciudad
la gente dice basta
por la falsa humildad

Se escuchan gritos
de revolucion
No llegan a oirse
por tanta frustracion

Hay suspiros de tristeza
porque ellos se van
no estes mal, ni bajes la cabeza
los seres queridos se desarmarán .


Viajar- El caminante. (Gabriel García Marquez)


Hola y bienvenidos a este nuevo blog literario, que decidí llamar " Literatura Caminante". Ultimamente esas dos palabritas han estado en mi cabeza revoloteando y logrando llamar la atención en los momentos menos oportunos. Muchos caminantes se me cruzaron y muchos libros se abalanzaron sobre mi casi gritándome que los lea, estoy en época de exámenes y eso hace las cosas mucho más difíciles, pero los caminantes siguen apareciendo y los libros siguen abriendo sus páginas entregándose a mis miradas curiosas, ansiosas de aventura.
 Aventura... ¿Cómo definiría aventura? Emocionante, excitante y estimulante situación que sucede en nuestra vida, nuestra mente o dentro de un lugar en específico. Véase también "aventurero" tal como un caminante, o un buen hombre literario que va de aventura en aventura, que las busca en el interior de las páginas de cientos y cientos de libros... Eso, es lo que quiero comprartir con ustedes.
 La aventura que siento yo, la emoción, mis sensaciones a través de la literatura caminante (Definición de literatura caminante: Ya sea pasar de leer un libro de terror a uno romántico, o leer de los mismos temas pero con diferentes puntos de vista. La literatura caminante es explorar libros y libros. Como un mochilero hace con diferentes lugares del mundo/país/ciudad, nosotros somos exploradores de cuentos y novelas. Y nuestra literatura es la fantasía de ser, o vivir con un personaje de un libro que hemos leído) Poesía, novelas, cuentos, relatos y demás, van a poder encontrar en este blog.

Y como me apasiona tanto la lectura quiero que lean junto conmigo.
Hoy les traigo una poesía de Gabriel García Marquez llamada " Viajar".
Es digna de ser leída y analizada por cada uno de sus lectores.






Viajar, Gabriel G. Marquez

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir "no me importa"
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.


Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar.

Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte,
es sentir soledad.


Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo se corto,
viajar es regresar.