Corría sin parar por un campo, era el patio de un edificio. Mis ojos desesperados iban de lote en lote, buscando una salida. Había saltado por una ventana huyendo de un militar, del militar que me perseguía por quién sabe qué. Podrían ser demasiadas opciones. Así que no tenía demasiado tiempo. Logré divisar a lo lejos una muralla, listo, estaba perdida. No había salida posible en la que no me vieran. Pero como esa muralla contaba con un portón que se abría constantemente, tenía que tomar una decisión.
Miré mi entorno. Decidí ocultarme debajo de la camioneta Hilux que se estacionaba allí mismo. Enseguida escuché los pasos de los secuaces de mi captor.
-...Rastrearemos la zona...- Pude oír una voz impostada hablando por Handy. Los pasos eran firmes y cada vez más cercanos, se abría la puerta del conductor de la Hilux y al unísono las demás. Me agarré fuertemente de la camioneta como primer acto-reflejo, sabía que era una locura, pero a veces estas cosas funcionan. Cuando estuvo en marcha confirmé que había sido una muy mala idea. Las piedras del terreno saltaban y chocaban contra mi espalda. El vehículo saltaba las irregularidades y mi cuerpo sentía esas embestidas. Cerré los ojos y aguanté todo lo que pude.
Cuando abrí los ojos aún seguía bajo la camioneta, pero ésta ya estaba detenida. Rápidamente toqué mi espalda, no sentí mi tacto y esto me herizó los pelos de los brazos. Miré mi mano asegurando que nada tenía en la espalda, pero me equivoque, efectivamente estaba sangrando.
Corroboré mi alrededor, ya no había nadie allí. Así que salí de mi escondite rodando. Y, formando una pasta con la tierra y mi sangre, limpié el lugar, arrojándola hacia una canaleta. No quería dejar ningún tipo de huella.
Divisé a lo lejos una fuente, me acerqué y limpié mis heridas. Descansé a un lado de la bomba de agua que se encontraba ahí. Dentro de modo tal que el sistema no me lastimara.
Pasaron días, mi ayuno ya empezaba a doler y mi cuerpo no resistía las heridas. Gracias a Dios no me habían encontrado. Y gracias a mi ubicación podía estudiar tranquilamente el manejo del portón de aquella muralla. Ya me había acostumbrado a los mismos movimientos. Hasta que hubo un movimiento que no lo había visto.
El sistema de seguridad del portón se había desactivado, pero nadie lo había tocado. Se estaba desactivando desde afuera. Entendí que era mi oprtunidad y mi rescate.
Salí del pequeño bloque de cemento que me había protegido y tropecé. Estaba hace varios días y no había movido un músculo. Como pude, corrí hacia la única salida. Del otro lado me esperaba mi hermana.
-Rápido, sostente de mí.- me dijo, y así lo hice. Nos fuimos a una casa donde estábamos siendo hacinados junto con mi familia. Me recuperé. Para salir otra vez al ruedo.
Si bien no había dejado huella alguna. Mi huída había marcado un antes y un después en los informativos de la ciudad me llamaban "Houdini" pero no había sido más que suerte. La historia de cómo logré escapar de entre las manos de la fuerza.
Una vez más me salía con la mía. Pero no podía evitar sentir que alguien me estaba observando.
Jamás me relajaría. Así que tomé el primer tren hacia el interior, pero a mitad de viaje se detuvo.
-¡Inspección!- gritaban los altopartlantes. Mi corazón se heló.
Literatura Caminante
La literatura que te hace convertirte en el caminante de cada una de sus palabras y frases, que te hace enamorarte, reír, llorar, disfrutar y apreciar los versos. Sea bienvenido, lector, al desayuno de palabras.
miércoles, 25 de abril de 2018
Reto de escritura.
¡Hola mis queridos lectores! Disculpen el período de inactividad, es que sencillamente prefiero no subir nada, si no estimo que va a ser algo de calidad, didáctico o que no me divierta en absoluto. Prefiero reservar mis letras para algún escrito que tenga o me represente algún sentido.
Hoy, el reto se presenta de la mano de un posteo en Pinterest (porque no vamos a hacernos los distraídos) consiste en lo siguiente: Se nos otorga un listado de 30 palabras, cada una corresponde a un día. Cada palabra tiene que estar vinculada estrechamente al escrito que propongamos.
¿Se animan a seguirnos?
Hoy, el reto se presenta de la mano de un posteo en Pinterest (porque no vamos a hacernos los distraídos) consiste en lo siguiente: Se nos otorga un listado de 30 palabras, cada una corresponde a un día. Cada palabra tiene que estar vinculada estrechamente al escrito que propongamos.
¿Se animan a seguirnos?
lunes, 5 de enero de 2015
Reseña al libro "50 sombras de Grey" (Fifty shades of Grey)
Hola mis queridos lectores, hoy les vengo a dar la reseña de uno de los libros de la trilogía "Cincuenta Sombras". Como siempre, les voy a dejar el libro para que puedan leerlo online o descargárselo acá.
El primer libro de esta trilogía se llama "Cincuenta sombras de Grey" y trata sobre una estudiante de literatura británica, Anastasia (o Ana), tímida, tranquila, callada. Que tiene que reemplazar en una entrevista a su mejor amiga y compañera de cuarto (Katherine o Kate) en la Universidad, ésta es la periodista de la revista de la facultad, una chica persuasiva, hermosa, con carácter que logra conseguir una entrevista con el presidente de la empresa Grey Enterprises Holdings Inc., un caballero multimillonario, educado, atento y muy controlador. Esto es lo que se entera Ana cuando llega a la entrevista, ya que ella no conocía nada del Sr. Grey.
En la entrevista, Anastasia se encuentra atrapada en la "Grey House", un edificio enorme de carácter muy elegante que logra intimidarla, junto con el personal que trabaja en aquella casa, mujeres perfectamente arregladas y hermosas, todas rubias de 1,70 mts.
Cuando ella entra a la oficina de Christian Grey (que así se llama el personaje) se siente inmediatamente atraída por él y queda impactada observando que al personal de la casa le pasaba lo mismo que a ella. Eso la deja más tranquila, pero sin embargo no podía tranquilizarse del todo porque Christian la hacía sentir intimidada.
Luego de la entrevista, el Sr. Grey aparece en donde trabajaba ella, que esto era en Clayton's, una ferretería del señor Clayton.
La acción comienza desde ese entonces, cuando de pronto el Sr. Grey la invita a tomar un café y ella accede con la condición de que Christian hicisera una sesión de fotos para la revista de la Universidad.
A medida que va ocurriendo la historia, Ana se ve contra la espada (o debería decir la fusta) y la pared (roja, obviamente). Entre esposas, bondage y el pasado de Christian, hay una relación muy estrecha y Anastasia va a descubrir y curar a Christian de su obsesión... ¿O no?
Bueno, este libro en particular me gustó mucho. Al principio cuenta la historia de nuestro personaje principal (Ana) y nos hace encariñar con ella, nos mete un poquito en su vida y a partir de eso, podemos seguir leyendo cómodamente la historia. La autoría de este libro pertenece a E. L. James una señora que, al parecer, tiene una graan imaginación. Contando con le apoyo de su familia, ella escribe este libro y luego continúa con otros dos (de la misma saga, claro está) escribiendo con gran detalle cada escena libidinosa y tomándonos de la mano nos lleva de un lugar a otro.
Es un libro que se disfruta al leer y que no podes dejar a la mitad porque te morís de la intriga (aunque eso me pasa con la mayoría de los libros, pero este, tiene ese toque especial)
Espero que les haya gustado la reseña y que lean el libro. Pueden comentar su opinión que estaré muy agradecida! :)
Hasta pronto!
En la entrevista, Anastasia se encuentra atrapada en la "Grey House", un edificio enorme de carácter muy elegante que logra intimidarla, junto con el personal que trabaja en aquella casa, mujeres perfectamente arregladas y hermosas, todas rubias de 1,70 mts.
Cuando ella entra a la oficina de Christian Grey (que así se llama el personaje) se siente inmediatamente atraída por él y queda impactada observando que al personal de la casa le pasaba lo mismo que a ella. Eso la deja más tranquila, pero sin embargo no podía tranquilizarse del todo porque Christian la hacía sentir intimidada.
Luego de la entrevista, el Sr. Grey aparece en donde trabajaba ella, que esto era en Clayton's, una ferretería del señor Clayton.
La acción comienza desde ese entonces, cuando de pronto el Sr. Grey la invita a tomar un café y ella accede con la condición de que Christian hicisera una sesión de fotos para la revista de la Universidad.
A medida que va ocurriendo la historia, Ana se ve contra la espada (o debería decir la fusta) y la pared (roja, obviamente). Entre esposas, bondage y el pasado de Christian, hay una relación muy estrecha y Anastasia va a descubrir y curar a Christian de su obsesión... ¿O no?
Bueno, este libro en particular me gustó mucho. Al principio cuenta la historia de nuestro personaje principal (Ana) y nos hace encariñar con ella, nos mete un poquito en su vida y a partir de eso, podemos seguir leyendo cómodamente la historia. La autoría de este libro pertenece a E. L. James una señora que, al parecer, tiene una graan imaginación. Contando con le apoyo de su familia, ella escribe este libro y luego continúa con otros dos (de la misma saga, claro está) escribiendo con gran detalle cada escena libidinosa y tomándonos de la mano nos lleva de un lugar a otro.
Es un libro que se disfruta al leer y que no podes dejar a la mitad porque te morís de la intriga (aunque eso me pasa con la mayoría de los libros, pero este, tiene ese toque especial)
Espero que les haya gustado la reseña y que lean el libro. Pueden comentar su opinión que estaré muy agradecida! :)
Hasta pronto!
Reflejos. Por Sebastián Gorosito
Hola mis amigos, bienvenidos a una nueva entrada de este blog que es Literatura Caminante. Ustedes ya bien saben, que este blog se llama así porque va trascendiendo de autor, si bien la mayoría de las entradas que subí son de mi autoría, el blog va caminando de a poquito hacia el público que todos conocemos, como lo son nuestros amigos y conocidos. Hoy les traigo una historia de un amigo mío, Sebastián Gorosito. Trata del reflejo que existe en el mundo, sobre la empatía y la dependencia que tenemos con los demás. Sean prudentes y no malgasten su energía, porque su reflejo puede cometer un acto peligrosamente perjudicial. Disfrútenlo...
Reflejos
José junto con su esposa Irma tendrían, para su sorpresa (y para sorpresa de los médicos,
también) una pareja de mellizos. Era algo sumamente raro, y a la vez para el médico, algo
totalmente aterrador. Lo que más llamó la atención a las enfermeras y a los guardas era que cada
movimiento que uno de los niños hiciera, sería imitado por su hermano, sin contar en ningún
momento con alguna excepción a su regla.
Los mellizos crecieron, tuvieron una vida perfectamente normal y sincronizada, aunque por alguna
extraña razón siempre caminaban la misma cantidad de pasos, lo cual les resultaba ambos extremadamente molesto a los dos sobre todo cuando intentaban practicar deportes o caminar rumbo a algún lugar separados. No era una escena de extraña ocurrencia, que antes de llegar a un lugar uno de los mellizos se quedara en la entrada porque no podía caminar más pasos, como si sus pies estuvieran atados al suelo como si fueran estos unos pesados bloques de cemento. Y así pasaba alguno de los mellizos atrapado en algún lugar por culpa que su hermano no se moviere o en una situación desventajosa. Entre ellas podríamos comentar la vez que el Juan, uno de los mellizos, fue
con sus amigos a un bar y para su sorpresa su hermano dio dos pasos menos de los necesarios para
entrar al lugar. El se encontró entonces en la puerta de dicho bar, bajo la lluvia (puesto que
era un día de tormenta, tal vez la peor en varios años) mientras su hermano dormía en la cama.
O por cierta vez que Pedro, el otro mellizo, casi muere porque el hermano dudaba entre dar un
paso más o un paso menos hacia algún lugar cuando el otro estaba al borde del precipicio.
Con el tiempo, la madurez, la razón, conocer un poco más el mundo y forzar al médico a que les contara lo extraño de su vida le hizo dar cuenta a dichos hermanos que, en realidad, todos los que vivian ese mundo tenían un clon (en este caso, ellos dos eran clones) que imitaban todos sus movimientos, y tal vez eso les ayudo a entender la expresión de espanto del médico al verlos. Eran una falla de la mecánica de ese mundo especular, tal vez tan perfecto hasta entonces que solo había
pasado dos veces en la historia.
'Donde la persona vaya, su reflejo hará lo mismo en el extremo opuesto del mundo.
Esto es lo que condicionaba a todos en esta existencia; nadie vive sino para no perjudicar
a su clon y nadie vive sin ser potencialmente perjudicado por su reflejo. Y al fin y al cabo,
nadie sabe si se controlaba su vida o su vida era controlada desde el otro extremo del mundo.'
Les dijo el médico.
Las palabras repercutieron bastante en ambos, al saber que sus vidas estaban tan profundamente
interrelacionadas que uno podría matar al otro. Y de allí nunca se movieron.
------------------------------------------------------------------------------------------------
Epílogo
La idea de un mundo especular no me pertenece; una vez un amigo mío (Rodrigo) me lo
comentó como una posible idea para hacer una historia que el no quizo hacer porque es muy vago
y básicamente me dejo la idea como para hacer lo que yo quisiera. La verdad no la pensé muy bien
así que esto fue medio lo que pensé que me gustaría, medio lo que salió.
Reflejos
José junto con su esposa Irma tendrían, para su sorpresa (y para sorpresa de los médicos,
también) una pareja de mellizos. Era algo sumamente raro, y a la vez para el médico, algo
totalmente aterrador. Lo que más llamó la atención a las enfermeras y a los guardas era que cada
movimiento que uno de los niños hiciera, sería imitado por su hermano, sin contar en ningún
momento con alguna excepción a su regla.
Los mellizos crecieron, tuvieron una vida perfectamente normal y sincronizada, aunque por alguna
extraña razón siempre caminaban la misma cantidad de pasos, lo cual les resultaba ambos extremadamente molesto a los dos sobre todo cuando intentaban practicar deportes o caminar rumbo a algún lugar separados. No era una escena de extraña ocurrencia, que antes de llegar a un lugar uno de los mellizos se quedara en la entrada porque no podía caminar más pasos, como si sus pies estuvieran atados al suelo como si fueran estos unos pesados bloques de cemento. Y así pasaba alguno de los mellizos atrapado en algún lugar por culpa que su hermano no se moviere o en una situación desventajosa. Entre ellas podríamos comentar la vez que el Juan, uno de los mellizos, fue
con sus amigos a un bar y para su sorpresa su hermano dio dos pasos menos de los necesarios para
entrar al lugar. El se encontró entonces en la puerta de dicho bar, bajo la lluvia (puesto que
era un día de tormenta, tal vez la peor en varios años) mientras su hermano dormía en la cama.
O por cierta vez que Pedro, el otro mellizo, casi muere porque el hermano dudaba entre dar un
paso más o un paso menos hacia algún lugar cuando el otro estaba al borde del precipicio.
Con el tiempo, la madurez, la razón, conocer un poco más el mundo y forzar al médico a que les contara lo extraño de su vida le hizo dar cuenta a dichos hermanos que, en realidad, todos los que vivian ese mundo tenían un clon (en este caso, ellos dos eran clones) que imitaban todos sus movimientos, y tal vez eso les ayudo a entender la expresión de espanto del médico al verlos. Eran una falla de la mecánica de ese mundo especular, tal vez tan perfecto hasta entonces que solo había
pasado dos veces en la historia.
'Donde la persona vaya, su reflejo hará lo mismo en el extremo opuesto del mundo.
Esto es lo que condicionaba a todos en esta existencia; nadie vive sino para no perjudicar
a su clon y nadie vive sin ser potencialmente perjudicado por su reflejo. Y al fin y al cabo,
nadie sabe si se controlaba su vida o su vida era controlada desde el otro extremo del mundo.'
Les dijo el médico.
Las palabras repercutieron bastante en ambos, al saber que sus vidas estaban tan profundamente
interrelacionadas que uno podría matar al otro. Y de allí nunca se movieron.
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Epílogo
La idea de un mundo especular no me pertenece; una vez un amigo mío (Rodrigo) me lo
comentó como una posible idea para hacer una historia que el no quizo hacer porque es muy vago
y básicamente me dejo la idea como para hacer lo que yo quisiera. La verdad no la pensé muy bien
así que esto fue medio lo que pensé que me gustaría, medio lo que salió.
Continuación de la escritura personal - Eliana Juarez
Hola amigos lectores!! Hace muchísimo tiempo que no escribo, los extraño. ¿Saben? Está demás decir que no tuve tiempo para publicar, pero hoy, siendo las seis de la mañana encontré el espacio que se merecen, y voy a publicar el capítulo 4 de la escritura personal.
Para los que estuvieron leyendo los demás capítulos, déjenme decirles que este se viene con todo... Es el punto crucial para saber que sucede después, así que no te lo podes perder... Y sin más preámbulos, disfrute de la lectura mi amiga/o ...
Para los que estuvieron leyendo los demás capítulos, déjenme decirles que este se viene con todo... Es el punto crucial para saber que sucede después, así que no te lo podes perder... Y sin más preámbulos, disfrute de la lectura mi amiga/o ...
Capítulo 4
El muchacho se acercó a mi, con aire petulante. Me quedó observándolo
impaciente, esperando mi oportunidad para escapar. A medida que lo pensaba, mis
posibilidades se agotaban cada vez más ¿A dónde iría? Y si lograba escapar…
¿Estaría realmente a salvo?
Mi mente daba vueltas y mis lagrimas
seguían el contorno de mis mejillas, sin cesar.
- Pará piba… Dejá de llorar.
¿QUÉ ME ESTABA PIDIENDO?¿EN SERIO?¿ DEJAR DE LLORAR?
- Que inteligente tu petición, me gustaría por un momento pensar que no lo
dijiste en serio – Me hice la valiente.
-
Mira, te voy a dejar las cosas bien claras. Acá
el que tienen el mando soy yo, vos te callás y haces lo que te digo, y cuando
te digo que dejes de llorar, lo haces. ¿Se entendió? ¿O es muy difícil que tu
cabeza femenina pueda unir más de 5 palabras que no incluyan maquillaje o
chicos?
¿Qué, qué? Me sentía ofendida,
mucho muy ofendida. ¿Qué clase de chica pensaba que era? Le había dedicado toda
mi vida al arte, a la cultura… Yo no estaba criada con ese pensamiento de chica
hueca que sólo quería un novio o tener el mejor
atuendo en kilómetros a la redonda. Yo no era esa chica. No, no, no, no.
Yo, Carla… ¿No era esa chica…? ¿Cierto?
Un tornado arrasó mi mente y me
vi transportada a unos, muchos años atrás. Donde estaba estudiando… La escuela
de arte “Picasso”, vi una chica con su paleta y su pincel. Pintando un cuadro
de “verdadero amor”. Ella se veía lánguida , su cabello con rulos caía
alborotado en su cintura, su guardapolvo manchado involuntariamente decía cosas
que ella no quería ver.
-
¡MIREN CHICAS! MIREN QUE PATÉTICO LO QUE PINTÓ
CARLA -
Decía una de mis compañeras de clase mientras las demás se reían. Yo
estaba acostumbrada a ello, pero su creciente insistencia en molestar, me había
colmado la paciencia, sin siquiera mencionar que se burlaba de uno de mis más
íntimos sentimientos.
Mi mente hizo un giro de 360° y
al segundo siguiente, me encontraba en el baño de casa… Me había encerrado para
maquillarme, puesto que Leila y pandilla de zorras me habían hecho bajar el
autoestima “Asquerosaaaa! “ Me había gritado “¿Por qué no te arreglás un poco
antes de venir al colegio? ¡Sucia! “ y
sus amigas se había reído de mi, señalándome para que todo el mundo me vea y
comprobara que, una chica, sí… Una de las “del Picasso” no se había maquillado
o había usado una pollera por encima de las rodillas. Y ahí estaba yo, con mis
inseguridades frente al espejo, pintándome el rostro… Intentando tapar las
“imperfecciones”, lo feo. Creyendo que podía por un segundo, tapar mi
personalidad y ser como los demás.
Como de costumbre, me pinté mal. El
delineador que me había pueso en los ojos se me había corrido y la línea era muy
poco precisa, entrecortada. Mis labios pintados de café, se veían deformes,
imperfectos e inclusive ridículos. Me había puesto una base más oscura a la de
mi piel y el rubor era demasiado rosado. Parecía un payaso… O una prostituta de
barrios muy muy pobres, con mi pollera de colegiala que usaba en primer año,
que por cierto me quedaba chica. Con el escote casi hasta el ombligo de la
blusa rojo vivo que le había sacado a mamá de lo más profundo de su
guardarropas… BAM! BAM! BAM! Mi padrastro tocó la puerta bruscamente, quería
entrar al baño pero no iba a permitir que me viera así de… Provocativa o
inclusive ridícula. Había trazado un plan para que él tuviese el menor contacto
conmigo, me causaba repulsión.
-
¡CARLA! SALÍ DE AHÍ ¡DALE! HACE UNA HORA ESTÁS
AHÍ ADENTRO. – Me apuró.
-
¡Ya salgo! – Le dije impaciente, muerta de la
vergüenza. No quería que abriera y me encontrara a mi con las marcas que habían
dejado los fantasmas de la baja autoestima.
Repentinamente, abrió la puerta
del baño. Me analizó con la mirada, de arriba abajo. Con deseo en sus ojos y la
perversión de su sonrisa. Esto no iba a terminar bien.
-
Así que… Esto era lo que estabas haciendo… -
Empezó a decirme, mientras yo estudiaba la escena para poder salir intacta de
ahí.
lunes, 12 de mayo de 2014
Reseña del libro: El Club de los Corazones Solitarios. Por Eliana Juarez.
EL CLUB DE LOS CORAZONES SOLITARIOS. - ELIZABETH EULBERG

Pueden leerlo en formato PDF (y descargarlo también, ¿por qué no?), haciendo click ACÁBueno, antes de empezar con la reseña quiero dedicarles a ustedes un saludo y agradecerles por tomarse el tiempo de leer (el blog, la entrada, etc.), no publico muy seguido por situaciones rutinarias que me impiden tomarme un segundo por lo menos para escribir de a poco todos los días. Pero hoy, encontré el espacio y acá estamos.
Terminé de leer este libro de 180 páginas ayer, me sorprendió bastante la escritura de la autora porque describe todo por lo que uno se podría interesar cuando lee el libro. Pero... Antes de dar mi opinión personal, quiero contarles un poco de qué trata el librito mágico de The Lonely's heart club.
La historia cuenta sobre una chica con una familia muy particular, los padres de esta familia tienen un fanatismo extremo por The Beatles ( la banda británica de Liverpool ), de hecho es casi como una religión, puesto que le ponen los nombres femeninos de las canciones a sus hijas: (Lovely) Rita, Lucy (In the sky with diamonds) y, el nombre de la protagonista, Penny Lane.
La familia Bloom, que así era el apellido, vive en Parviews, Illinois (Estados Unidos) y los señores de la casa, es decir el Sr. y la Sra. Bloom se conocieron el día de la muerte de John Lennon (1980) en un parque en Chicago.
Rita y su hermana Penny, asisten a la escuela McKinley. Penny tiene una mejor amiga que la apoya en todo, llamada Tracy, ambas hablan mucho de Diane, la que anteriormente había sido la mejor amiga de Penny pero la traicionó cuando se puso de novia en primer año con Ryan, un chico. Y jamás le volvió a hablar. Y digo jamás, por no decir " hasta que Diane y Ryan dejan de ser pareja" porque cuando cortan, Diane vuelve arrastrándose (simbólicamente, claro) hacia Penny.
Pero Penny también tiene un chico que le gustaba, como todas las chicas que iban a la escuela McKinley, de hecho Tracy (su mejor amiga) tenía una lista completa. En cambio Penny se fijaba en un solo rostro masculino y sexy, el de Nate Taylor, un chico que no va al colegio McKinley pero que conoce a Penny desde toda la vida.
Ahora bien, todo color rosa, todo muy lindo el planteo, pero... La acción pasa cuando Penny decide entregarse sexualmente a Nate (que en ese momento vivía con sus padres en el sótano de la familia Bloom). Cuando ella se decide, ya teniendo una previa preparación (camisolín, bata y mentalización) baja al sótano para encontrarse con la escena más caótica del mundo, Nate estaba a punto de tener sexo con otra chica y Penny estaba ahí sin su bata, que había dejado caer cuando entró al sótano diciendo: ¡Sorpresa!
Pero la sorpresa se la llevó ella, y a partir de esto decide crear un club, el Club de los Corazones Solitarios (CCS) que consistía en dejar de salir con chicos durante todo el período que se hayase en el instituto McKinley. Al principio era la única socia, pero a medida que pasa el tiempo se van sumando chicas del colegio, hasta convertirse en un gran grupo de chicas. Lo que provoca una completa revolución en el colegio, con el director enojado, los chicos ofendidos y las chicas que no estaban en el club todas histéricas molestando a Penny.
En lo personal, me gustó muchísimo el libro, a pesar de haber tardado en leerlo (por cuestiones personales) una vez que empezás lo tenes que terminar. Y a medida que lo iba leyendo me enganchaba más y más.
Amé los personajes del Sr Bloom y Tracy, que me fueron los más "interesantes" a parte de Penny Lane, y por demás está decir que fueron los más divertidos, ellos le agregaron ese toque divertido que tiene que tener un libro.
Es muy dinámico a la hora de leerlo y no es difícil, mucho más dinámico si amás a The Beatles (igual que yo), cada "división" tiene nombre y una parte de alguna canción, por ej. el primer capítulo es " Yesterday , love was such an easy play to game"
Después de eso, los personajes que me cayeron mal fueron Rosaana ( una tipa super chusma) y Todd (un tipo sin personalidad, re pesado)
Bueno, espero que les haya gustado la reseña de este libro, que lo lean y que me comenten qué opinan uds!
Muchas Gracias por leer!!
Atte. Eliana
jueves, 27 de febrero de 2014
Escritura personal- Continuación.
Bienvenidos hoy a la lectura caminante, hoy les traigo el Capitulo 3 de la historia que estoy escribiendo. En la que Carla, una artista muy ocupada en su trabajo. Se encarga de exponer en galerías y vender sus obras, pero en uno de sus viajes, pasa lo que jamás se hubiese imaginado. El chofer del remis cambia de rumbo repentinamente y ella se ve atada a un círculo vicioso del que difícilmente podrá salir...
¿Están listos para leer? Adelante.
Capítulo 3
No podía permitirme esto, yo no soy un objeto, no soy algo que alguien pueda tomar así como así. Me voy a dar valor a mi misma, pensá Carla, ¡Pensá! Estoy en blanco, siento que no existo. Me quedo inmóvil esperando la oportunidad, sabiendo que me la puedo tragar peor si me sale mal. Es arriesgar, es un todo o nada. Pero no pienso ir directamente al nada, voy al todo. ¡Vamos Carla! ¡Vamos! ¡Vos podes! Me doy aliento, pero no funciona. Estoy en shock.
- Mira Mapache, pedí que hay efectivo de sobra- Le dijo el muchacho apurando al gordo Mapache. Sí, era obeso y tenía la piel grasa, en la cara tenía una espesa capa de pelo que parecía pelo púbico. Llevaba el cabello oscuro y graso atado con una goma negra. Era repugnante. ¿Por qué no me di cuenta de que me llevaba un asco de persona? Carla, Carla... Siempre tan inmersa en tus cosas.
- Quiero diez mil, negro.
- Tomá gordo, damela.- Le dijo mientras le daba una bolsa aparentemente de lienzo marrón, parecía llena de objetos, pero yo sabía que era lo que contenía, el dinero. Mapache tomó la bolsa de un manotazo, la abrió de manera que solo él podía ver el contenido, la volvió a cerrar y miró fijamente al muchacho.
- Estos no son diez mil, a mi no me cagues pendejo.- Le dijo furioso.
- Pache, no te calentes, son diez mil en serio. Contalos.
- ¿Contarlos?¿Vos me estas cargando pelotudo? No hay tiempo.
- Bueno gordo, confiá.- Le dijo, y sonrió por haber reiterado la frase que había usado Mapache.
- No es que no confíe, el tema es que tengo cosas que arreglar ¿Entendes? Y la guita es poca. Si la queres, poné.
- Tomá - Dijo el muchacho, y le dio otra bolsa. Esta vez el gordo quedó satisfecho y con una sonrisa maliciosa, sacó un arma.
- Ahora vos, pendeja, me vas a escuchar muy bien... - empezó a decirme mientras me apuntaba.- Ahora este pibe es tu dueño, vas a hacer lo que él te diga. ¿Oíste? Si no... Este amiguito te va a volver a visitar, y... ¿Sabes qué? Se me ocurre también usarte para garchar, total ... Vos aprendés a hacer caso y yo disfruto - Me tomó del pelo con fuerza inclinándome hacia su ingle. ¡Que horror! El gordo es un asco, un violador.
- Che, che, corta la emoción Mapache. Ahora es mía. - Le dijo el muchacho.
- Bueno, encargate vos.... Y ahora bajate que me tengo que ir.
El tipo se bajó y me abrió la puerta. Yo estaba descompuesta del miedo, de un minuto a otro Mapache tenía modales. Qué ácido, el tipo que me acaba de amenazar con violación y muerte me abre la puerta amablemente para que salga de su taxi. Cuando me dispongo a salir, él me toma de los hombros y con un rápido movimiento manipula mi torso sobre el asiento dejandome mirando hacia abajo y con el trasero para libre acceso. Intento luchar pero él me sostiene fuertemente los brazos, y con una mano mete su mano en mi bolsillo, saca algo que parece ser papel y se lo mete en el bolsillo, recién ahí me libera y mi pánico aumenta. Sintiéndome humillada y ultrajada me incorporo lentamente, dandome la vuelta y topandome con la cara asquerosa del Mapache abusador. Me sonríe, perverso.
- Te tenía que cobrar el viaje bonita - Me dice guiñandome un ojo. Nunca vi algo más asqueroso y ridículo que este tipo, pensé. Y rápidamente me alejé de él.
El gordo se subió al coche y se fue, dejandonos al tipo y a mi en el medio de la nada.
- Gordo garca, hijo de puta. ¿Y ahora cómo mierda salimos de acá? - Decía el pibe desesperado. Distraída estaba yo, cuando me doy cuenta de que Mapache se había llevado mis cuadros.
Caí al piso, mis cuadros son mis hijos. Me largué a llorar.

¿Están listos para leer? Adelante.
Capítulo 3
No podía permitirme esto, yo no soy un objeto, no soy algo que alguien pueda tomar así como así. Me voy a dar valor a mi misma, pensá Carla, ¡Pensá! Estoy en blanco, siento que no existo. Me quedo inmóvil esperando la oportunidad, sabiendo que me la puedo tragar peor si me sale mal. Es arriesgar, es un todo o nada. Pero no pienso ir directamente al nada, voy al todo. ¡Vamos Carla! ¡Vamos! ¡Vos podes! Me doy aliento, pero no funciona. Estoy en shock.
- Mira Mapache, pedí que hay efectivo de sobra- Le dijo el muchacho apurando al gordo Mapache. Sí, era obeso y tenía la piel grasa, en la cara tenía una espesa capa de pelo que parecía pelo púbico. Llevaba el cabello oscuro y graso atado con una goma negra. Era repugnante. ¿Por qué no me di cuenta de que me llevaba un asco de persona? Carla, Carla... Siempre tan inmersa en tus cosas.
- Quiero diez mil, negro.
- Tomá gordo, damela.- Le dijo mientras le daba una bolsa aparentemente de lienzo marrón, parecía llena de objetos, pero yo sabía que era lo que contenía, el dinero. Mapache tomó la bolsa de un manotazo, la abrió de manera que solo él podía ver el contenido, la volvió a cerrar y miró fijamente al muchacho.
- Estos no son diez mil, a mi no me cagues pendejo.- Le dijo furioso.
- Pache, no te calentes, son diez mil en serio. Contalos.
- Bueno gordo, confiá.- Le dijo, y sonrió por haber reiterado la frase que había usado Mapache.
- No es que no confíe, el tema es que tengo cosas que arreglar ¿Entendes? Y la guita es poca. Si la queres, poné.
- Tomá - Dijo el muchacho, y le dio otra bolsa. Esta vez el gordo quedó satisfecho y con una sonrisa maliciosa, sacó un arma.
- Ahora vos, pendeja, me vas a escuchar muy bien... - empezó a decirme mientras me apuntaba.- Ahora este pibe es tu dueño, vas a hacer lo que él te diga. ¿Oíste? Si no... Este amiguito te va a volver a visitar, y... ¿Sabes qué? Se me ocurre también usarte para garchar, total ... Vos aprendés a hacer caso y yo disfruto - Me tomó del pelo con fuerza inclinándome hacia su ingle. ¡Que horror! El gordo es un asco, un violador.
- Che, che, corta la emoción Mapache. Ahora es mía. - Le dijo el muchacho.
- Bueno, encargate vos.... Y ahora bajate que me tengo que ir.
El tipo se bajó y me abrió la puerta. Yo estaba descompuesta del miedo, de un minuto a otro Mapache tenía modales. Qué ácido, el tipo que me acaba de amenazar con violación y muerte me abre la puerta amablemente para que salga de su taxi. Cuando me dispongo a salir, él me toma de los hombros y con un rápido movimiento manipula mi torso sobre el asiento dejandome mirando hacia abajo y con el trasero para libre acceso. Intento luchar pero él me sostiene fuertemente los brazos, y con una mano mete su mano en mi bolsillo, saca algo que parece ser papel y se lo mete en el bolsillo, recién ahí me libera y mi pánico aumenta. Sintiéndome humillada y ultrajada me incorporo lentamente, dandome la vuelta y topandome con la cara asquerosa del Mapache abusador. Me sonríe, perverso.
- Te tenía que cobrar el viaje bonita - Me dice guiñandome un ojo. Nunca vi algo más asqueroso y ridículo que este tipo, pensé. Y rápidamente me alejé de él.
El gordo se subió al coche y se fue, dejandonos al tipo y a mi en el medio de la nada.
- Gordo garca, hijo de puta. ¿Y ahora cómo mierda salimos de acá? - Decía el pibe desesperado. Distraída estaba yo, cuando me doy cuenta de que Mapache se había llevado mis cuadros.
Caí al piso, mis cuadros son mis hijos. Me largué a llorar.

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