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Capítulo 3
No podía permitirme esto, yo no soy un objeto, no soy algo que alguien pueda tomar así como así. Me voy a dar valor a mi misma, pensá Carla, ¡Pensá! Estoy en blanco, siento que no existo. Me quedo inmóvil esperando la oportunidad, sabiendo que me la puedo tragar peor si me sale mal. Es arriesgar, es un todo o nada. Pero no pienso ir directamente al nada, voy al todo. ¡Vamos Carla! ¡Vamos! ¡Vos podes! Me doy aliento, pero no funciona. Estoy en shock.
- Mira Mapache, pedí que hay efectivo de sobra- Le dijo el muchacho apurando al gordo Mapache. Sí, era obeso y tenía la piel grasa, en la cara tenía una espesa capa de pelo que parecía pelo púbico. Llevaba el cabello oscuro y graso atado con una goma negra. Era repugnante. ¿Por qué no me di cuenta de que me llevaba un asco de persona? Carla, Carla... Siempre tan inmersa en tus cosas.
- Quiero diez mil, negro.
- Tomá gordo, damela.- Le dijo mientras le daba una bolsa aparentemente de lienzo marrón, parecía llena de objetos, pero yo sabía que era lo que contenía, el dinero. Mapache tomó la bolsa de un manotazo, la abrió de manera que solo él podía ver el contenido, la volvió a cerrar y miró fijamente al muchacho.
- Estos no son diez mil, a mi no me cagues pendejo.- Le dijo furioso.
- Pache, no te calentes, son diez mil en serio. Contalos.
- Bueno gordo, confiá.- Le dijo, y sonrió por haber reiterado la frase que había usado Mapache.
- No es que no confíe, el tema es que tengo cosas que arreglar ¿Entendes? Y la guita es poca. Si la queres, poné.
- Tomá - Dijo el muchacho, y le dio otra bolsa. Esta vez el gordo quedó satisfecho y con una sonrisa maliciosa, sacó un arma.
- Ahora vos, pendeja, me vas a escuchar muy bien... - empezó a decirme mientras me apuntaba.- Ahora este pibe es tu dueño, vas a hacer lo que él te diga. ¿Oíste? Si no... Este amiguito te va a volver a visitar, y... ¿Sabes qué? Se me ocurre también usarte para garchar, total ... Vos aprendés a hacer caso y yo disfruto - Me tomó del pelo con fuerza inclinándome hacia su ingle. ¡Que horror! El gordo es un asco, un violador.
- Che, che, corta la emoción Mapache. Ahora es mía. - Le dijo el muchacho.
- Bueno, encargate vos.... Y ahora bajate que me tengo que ir.
El tipo se bajó y me abrió la puerta. Yo estaba descompuesta del miedo, de un minuto a otro Mapache tenía modales. Qué ácido, el tipo que me acaba de amenazar con violación y muerte me abre la puerta amablemente para que salga de su taxi. Cuando me dispongo a salir, él me toma de los hombros y con un rápido movimiento manipula mi torso sobre el asiento dejandome mirando hacia abajo y con el trasero para libre acceso. Intento luchar pero él me sostiene fuertemente los brazos, y con una mano mete su mano en mi bolsillo, saca algo que parece ser papel y se lo mete en el bolsillo, recién ahí me libera y mi pánico aumenta. Sintiéndome humillada y ultrajada me incorporo lentamente, dandome la vuelta y topandome con la cara asquerosa del Mapache abusador. Me sonríe, perverso.
- Te tenía que cobrar el viaje bonita - Me dice guiñandome un ojo. Nunca vi algo más asqueroso y ridículo que este tipo, pensé. Y rápidamente me alejé de él.
El gordo se subió al coche y se fue, dejandonos al tipo y a mi en el medio de la nada.
- Gordo garca, hijo de puta. ¿Y ahora cómo mierda salimos de acá? - Decía el pibe desesperado. Distraída estaba yo, cuando me doy cuenta de que Mapache se había llevado mis cuadros.
Caí al piso, mis cuadros son mis hijos. Me largué a llorar.

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